El Diario de Martin L. - Ficción

9. Mi amigo Cerni, mi no-amigo Arthur

1 de junio, lunes

Querido Amigo Imaginario, ayer me hice un poco amigo de Cernícalo, abreviadamente Cerni. Sospecho que no es su nombre verdadero. Tiene 13 años y ya es nivel 3, y pasa bastante rato en la sala de juegos y en el club de ordenadores. Es un poco, no, muy friki.

٩(^ᴗ^)۶

Pero yo no tengo nada de friki, que conste.

Me dejó probar un juego que ha programado él solo. Los gráficos son un poco primigenios, pero es interesante. Llevas como un helicóptero y transportas soldados. Los soldados son los que luchan y tú puedes llevar munición, refuerzos, sacar heridos, pero no puedes disparar. ¡Una idea genial! No lo pueden prohibir aquí porque el jugado no hace violencia ninguna. Además, como es una actividad educativa del club de informática no descuenta del tiempo de pantallas.

Je, je.

Me dijo que me podía apuntar ya en nivel uno. Pero tengo que programar, es para eso, no para jugar todo el rato. Pero no me parece que yo pueda hacer eso porque es de cerebritos y, claro... mira mis notas que le dan pena a un gatito huérfano.

Cernícalo habla siempre muy serio, como si fuera un juez, pero en realidad parece muy amable. Parece imposible qué esté aquí. ¿Será un hacker espía de Prusia?

Hoy ha estado todo bien. Arthur estuvo tranquilo y hasta le dije que perdón por lo del otro día, pero le dio igual. Solo dices palabras, me dijo. Y, ¿qué quiere que le diga, papas? Se dicen palabras, ¡no papas! Vale que no soy el mejor, pero tampoco él.

Bueno, al menos hice lo que pude.

No estoy seguro de que alguna vez lo pueda hacer mejor.

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