El Diario de Martin L.

7.  Arthur me pegó en toda la cara

30 de mayo de 2126, sábado

Querido Daniel, ya te habrás enterado de lo que nos pasó a Arthur y a mi. Y no estoy demasiado bien. Creo que podría haberlo hecho mejor. Me da un poco o un mucho de miedo que vuelva a hacer el-miedo a alguien. Aunque esta vez no pasó.

No sé ya lo que voy a hacer y no es gracioso. Lo que quiero decir es que no confío en mí mismo.

Pero ahora en la habitación, con Liam al lado, estamos los tres callados y Liam está vigilando a Arthur, y Arthur no hace nada. Pero esto es lo que pasó, como me parece a mi que pasó.

Como era sábado, vinieron los voluntarios de la universidad, que dan felicidad; perdón por la rima tonta. Y claro, todos corrimos a recibirlos. Podemos jugar solos, claro, pero es como tener hermanos mayores que además son de lo mejor. Y nunca te riñen, bueno, salvo que la líes, pero bien mal. Además, me felicitaron por subir de nivel.

Bueno, pues nos dividimos en los deportes. Me tocó baloncesto, que no se me da bien, ni es mi favorito, pero no protesté. Bueno, es el favorito de Arthur. Y sí que le dijo a todo el mundo que no jugara en su equipo. Pero la voluntaria, Emma, creo que tiene 22 años, la del pelo rubio, pues le dijo que todo el mundo tiene derecho a participar y esas cosas. A Arthur no le pareció bien y amenazó con sentarse en la esquina, pero a Emma, como que le dijo, “no tienes que jugar si no quieres”, así que al final Arthur jugó. Y yo me hubiera ido a hacer otra cosa, pero, después de eso, ¿cómo le digo a Emma que ya no quiero jugar, etcétera?

Y los otros niños, lo único que querían era jugar ya y que Arthur dejara de liarla. Y jugamos y al principio fue divertido hasta que la lié. Iba todo rápido, sin el balón, sin mirar a dónde iba y me tropecé con Arthur. No fue a posta, y Arthur era de mi equipo. Y Arthur se enfadó a 100 % y me pegó en toda la cara, y me dijo algo como autista, pero con palabrotas y eso.

Y el psicólogo de mi sitio anterior nunca dijo que yo fuera autista. Es solo que me cuesta hacer amigos, ¿vale? Solo puedo ser amigo de los que no les importa que sea tan raro.

Y cuando me pegó, pues, dentro de mi quería pegarle mucho, porque había dolido y pensaba que iba a empezar lo de los bulis de nuevo. O algo, tampoco es que estuviera meditando. Pero cuando eso, tenía otro miedo mayor y ese miedo era volverla a liar… O, mejor, el miedo era ser un monstruo. Así que solo le grité cosas sin sentido, en plan rugir como un león. Pero nada más le hizo risa, a él y a los demás.

Creo que es mejor no haberle pegado, aunque lo de rugir fuera una tontería. Al menos te habré decepcionado un poco menos. Tendría que haber sido más adulto, pero no me salió muy bien.

Después vinieron dos educadoras y nos quitaron puntos. A Arthur le quitaron más que a mi, pero dice que le da igual, que nunca va a llegar a nivel 2 y que los que ha perdido los recuperará en dos semanas. También me dijo que a mi me bajarán a nivel 0 dentro de poco y así me tendré que ir a una habitación de nivel 0 y eso.

A lo mejor tiene razón. Pero Liam no está de acuerdo con él. De hecho, ahora está hablando con él en el baño, para que yo no les oiga, pero vi que Liam estaba muy serio, como un profesor de los serios.

A lo mejor me tienes que castigar. Puedes hacerlo, está bien.

Razones por las que me puedes castigar:

  1. No soy idiota, sé que Arthur lo hizo peor.
  2. Pero si pierdo el control, lo puedo perder todo.
  3. Y me olvidé de respirar y apretar los dedos de los pies.
  4. Ya me han pegado otras veces y tampoco duele tanto.
  5. Me da miedo lo que podía haber pasado. Creo que podría ganarle a Arthur, pero claro…
  6. Podría haberle hecho daño y eso no está bien.

Te pido perdón por todo. Pero me puedes castigar, no me voy a quejar ni a decir cosas a mis amigos.

El diario de Martin es una obra de ficción en un mundo muy parecido al nuestro.

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