El Diario de Martin L.

1. Soy tan malo que duele

24 de mayo de 2126, domingo

Querido Daniel, lo siento. Esto va mal, no soy bueno. Hace mucho que voy mal, años se podría decir. Esta es tu idea, y eso. Nunca he escrito un diario y tampoco, como que eso que lo quieras leer… Bueno, lo haré como si fuera a un amigo de fuera. Para que no sea tan difícil y eso…

Bueno, puede que esta no sea la mejor… no es la mejor manera de comenzar un diario. Lo vuelvo a intentar, perdona.

Querido amigo imaginario, me llamo Martin y estoy escribiendo este diario porque Daniel, el educador, me lo ha pedido y como que confío en él. Dice que me ayudará a ser menos cobarde. En realidad dijo «más valiente», pero lo escribo como es.

Soy tan malo que duele. Me duele. Hice algo horrible. Uf. Fue como que pensé que Miss Grant, mi profesora, me iba a pegar. Y creo que por eso la empujé y me metí en el peor lío de mi vida. Pero no me iba a hacer daño ni nada. Y ahora lo sé, pero antes no, y entonces, pues el de seguridad del colegio me esposó y llamaron a la policía y…

En realidad no quiero escribir nada de esto. Pero me dan puntos y los necesito para estar más tiempo en el patio y cosas. Y no quiero estar todo el tiempo encerrado; es lo que pasa cuando no llevas mucho tiempo, que eres un cero de nivel cero. Y porque Daniel me lo pidió. Pero cuesta escribir cosas de dolor y de vergüenza y de pesadillas y que no quiero que vuelvan a pasar.

Bueno, en el juicio no hablé mucho porque es que como me salían excusas y no quería decir excusas, así que todo lo que dije fueron cosas malas. Me tocan de 2 a 6 años, por una ley de proteger a los profesores. Es por lo de hace dos años que hubo como muchas agresiones en los institutos y, claro.

Encima, Miss Grant me defendió en el juicio. Y no fue lo más justo, porque llevaba todo el curso haciendo el mono, el payaso, el idiota, el que siempre la está liando. Supongo que para los…

No, espera, sé que para los que querían estudiar tengo que haber sido un imbécil. Y lo soy. Hay dos niños que viven en una casa sin pagar, con sus padres y claro como que quieren estudiar porque, eso, lo necesitan: tener trabajo rápido.

Cuando los echen, seguramente acabarán en un sitio como en el que estaba antes, y era un sitio peor que normal.

Y yo, pues eso. Que no tengo corazón, ni pienso, ni hago nada.

Tenía dos excusas. Que igual no te quieres creer. Pero es que es verdad. Pero, bueno, podía haber sido menos cobarde y eso. Dos bulis, o bullies, o como se escriba. En la aplicación esta de Cape Shrine me sale en rojo, pero no me dice cómo se escribe bien.

En fin, tampoco importa.

Voy a borrarlo todo. ;_:)

Bueno, voy a respirar, que es lo que me dijo Consejera. (Es mi persona AI de soporte emocional y ayuda. Una cosa de aquí, tienes que llevar un WD, en el brazo, es como un dispositivo, pero solo con unas apps raras y Consejera y no se conecta a Internet).

Esto, creo que parezco idiota. Estoy muy nervioso, porque no quería hablar de el-miedo, que es como llamo a lo-que-hice. Luego hablo con Daniel, para que lea esto cuando visite nuestra celda.

Lo que pasó después de hablar con Daniel.

Bueno, Daniel, no cree que yo sea malo. Pero, claro, estará acostumbrado a chicos que han hecho cosas peores, supongo.

Dice que tendré que trabajar cosas.
Es demasiado bueno.
Pero me siento mejor.

El diario de Martin es una obra de ficción en un mundo muy parecido al nuestro.