14. Sin campamento
16 de junio de 2126, martes
Querido Daniel, no pasa nada porque no me hayas podido apuntar a mi viejo campamento. Ni siquiera imaginaba que lo iban a intentar, pensaba que tenía que estar aquí encerrado todo el verano. Liam me dijo que sí se puede, pero que tenéis que confiar mucho en mi. Así que gracias por eso. Me hace sentir bastante bien, la verdad.
Además es lógico que los del campamento ya no me quieran. A ver quién quiere a un chico de un centro de detención juvenil. Si me lo hubieran dicho el año pasado, cuando tenía once, hubiera tenido un poco de miedo. Así que lo entiendo. Y si pasa algo, imagina. Lo malo es que a mis amigos del campamento les prometí que volvería a venir. Pero pensarán que me han llevado a otra residencia, o a un colegio interno. Es mejor así.
Imagina. —Hola, he vuelto. Ah, ¿este uniforme nuevo todo beige? Es que ahora estoy en una cárcel para niños. ¿Es bonito, verdad?} Hubiera pasado mucha vergüenza y ellos se sentirían muy incómodos. No me estoy quejando, lo estoy diciendo como es.
En cuanto al deporte ese nuevo en el que me queréis apuntar: surfski. Bueno, la verdad es que no me he montado muchas veces en kayak, salvo en mi antiguo campamento. Me parece que tampoco me admitirá, pero si lo conseguís, lo haré lo mejor que pueda, no me meteré en ningún lío. Me dará menos vergüenza porque serán niños que no conozco. Les diré que no he matado a nadie, y que no he hecho nada horrible, si me preguntan. Y que estoy arrepentido, que no busco problemas y que intento ser mejor. Que solo quiero paz y el mar.
Ya me dijeron que Liam está curado, y Arthur vuelve del hospital a la enfermería. Liam vuelve mañana a la habitación y yo ya no tengo que llevar mascarilla. Así que todo vuelve brevemente a la normalidad.
Brevemente, porque Liam tiene su juicio y seguro que le dejan volver a casa. Es demasiado bueno para estar aquí.
El diario de Martin es una obra de ficción en un mundo muy parecido al nuestro.
- Inicio: Soy tan malo que duele
- Anterior: Notas y un gatito
- Siguiente: