El Diario de Martin L. - Ficción

5 Miedo al cambio

28 de mayo de 2126, jueves

Querido Amigo Imaginario, Cape Shrine sería el mejor centro en el que he estado si no fuera por una cosa bastante mala. Que te meten aquí por haber hecho cosas bastante malas.

Ya estaba acostumbrado a tener reglas, y hace seis años que no veo a mamá. Así que a veces estoy triste por no verla, pero muchas veces no me acuerdo mucho. Otros niños que vienen aquí o adolescentes, les cuesta mucho más porque saben que cuando salgan volverán a ver a su familia y todo eso. Pero todavía están aquí, separados, como si estuvieran en otro país, ellos solos.

Pero para mi este sitio es más seguro. Solo echo de menos caminar por ahí, aunque fuera con un educador al lado. Que era casi siempre. O, mirar las tiendas cuando volvía del colegio, pero sin comprar más que cosas de niño: golosinas.

Pero si el juez me dice que me puedo ir pues será una alegría porque significa que he dejado de ser tan malo.

Lo peor es que ya tengo doce años, y ya he hecho algo de criminal. Si salgo ahora y los demás se enteran, ¿me invitarán a ir con ellos? No lo creo.

Antes pensaba que solo los chicos más horribles venían a un lugar como este. Y si pasábamos cerca de aquí teníamos como miedo. Y ahora soy de los malos, aunque tú digas que no. Eso es lo que pensarán todos fuera, todos los niños, por lo menos eso creo yo.

Pero luego veo a algunos niños aquí y, como que no son tan malos, en realidad ¿sabes? A lo mejor solo necesitaban ayudas. Aunque sí hay algunos bastante peligrosos, me parece.

Todo esto lo estoy diciendo porque mañana dejo esta habitación de nivel 0. Como ya soy nivel uno, Daniel me va a pasar a una nueva habitación, con nuevos compañeros: Liam y Arthur. Liam tiene 16 así que tendré mucha precaución... como sea de los malos, lo puedo pasar mal. Mis compañeros actuales son unos trastos, y se burlan, te quieren engañar, pero no pasan de eso. Quizás sea por las cámaras, aunque a veces son tan tontos que hacen como no existieran y te derraman el champú si estás durmiendo, etc.

Me lo hicieron la segunda noche. Menos mal que pude mantener la calma. Sabes que me da mucho miedo volver a hacer daño a alguien. Al final me dieron cien puntos por «responder bien al incidente».

Pero tampoco es... todo el mundo lo pasa mal de vez en cuando, no sirve de nada guardar rencor, y menos por tonterías. De todas maneras en cuanto hacemos algo tonto nos penan, así que...

Martin está en la llamada «habitación segura», sentado en el sofá, abrazando la mochila. Viene fresco de la ducha, y se ha peinado lo mejor que ha podido; que es bastante bien, la verdad.

—Consejera, ¿crees que me han vuelto a bajar a nivel 0?

—No, Martin. —Le responde una voz femenina que proviene del dispositivo que lleva atado a la muñeca izquierda. —Todo está bien. Si hubiera pasado eso ya me lo habrían dicho. ¿Te sientes bien?

—Sí. Solo es inseguridad. No me voy a hacer nada malo.

—Ya lo sé, Martin. ¿Quieres jugar a algo?

—Tengo muy poco tiempo de pantallas.

—Pero puedes contarme un cuento. Eso te gusta, ¿no?

—Sí, vale, y este no tiene ejecuciones ni cárceles, te lo prometo.

—Lo que quieras... te escucho.

Daniel llega diez minutos más tarde, justo cuando Martin está acabando de contar la historia a su IA. Es un hombre que el chico juzga mayor, rozando los cuarenta. Tiene el pelo negro, con alguna cana, viste de vaqueros y camisa polo, sin nada especial salvo la etiqueta de identificación que le cuelga del cuello.
—Perdona la espera, Martin, estaba despidiendo a un chico.
—No importa. Debe estar muy contento por volver a casa.
Daniel cierra los ojos brevemente. —Martin, vamos a hablar de tu nueva situación. Consejera me ha dicho que estás preocupado por Liam. ¿Es verdad?
—Un poco. Es que es mayor y...
—Ya. Liam no te va a hacer daño. Tuvo algunos líos al principio, pero nunca se ha metido con alguien más pequeño. Además ahora es casi un nivel tres y eso es difícil por aquí. Ha madurado muy rápido.
—¿Y el otro?
—¿Arthur? Es de tu edad. Creo que podrás manejarlo, y se lleva bien con Liam. Eso es bueno. Además, Consejera siempre estará contigo, ¿vale?
—¿Arthur es un poco malo?
—Martin, aquí todos los chicos tienen alguna cosa que mejorar. Pero está mejorando. Y, no, no le vas a hacer daño si tenéis algún conflicto.

Daniel y Martin siguieron hablando hasta que el chico decidió decirle a Daniel que sí, que confiaba en sí mismo y que no iba a volver a hacer el-miedo. Era lo que se esperaba que dijiera y, además, deseaba muchísimo que fuera verdad.